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Conseguiste el desarrollador perfecto para renovar la web de tu empresa. Las indicaciones han sido dadas. El mapa de sitio está armado.

Ya puedes comenzar a cambiarle la cara a la página, teniendo en cuenta ciertos aspectos del marketing que despertaron tu curiosidad.

¡Un momento, no tan rápido!

Antes de empezar, debo hacerte una pregunta. ¿Consideraste al usuario y su experiencia?

Veamos: toda persona que interactúa con tus productos o servicios a través de tu web, es un usuario.

Se trata de tu público.

Después de todo, tus potenciales clientes son “las estrellas” de este asunto, los que decidirán contrarte o no.

No los dejes afuera de la estrategia online.

La “experiencia del usuario” persigue que la interacción sea lo más agradable posible, y que se cumplan los objetivos planteados en torno a la web.

 

 

Clientes satisfechos

 

Esta dichosa experiencia puede existir de manera online y offline (un restaurante, por nombrar un caso).

Si bien aquí nos interesa la opción web, el ejemplo de la casa de comidas ayudará a comprender con más profundidad la importancia de este asunto. O sea: si la comida es buena pero la experiencia no alcanza a cumplir tus expectativas, es probable que no regreses.

Considera esto: un lugar no confortable, mala atención del servicio, sanitarios en pésimo estado, un precio extremadamente alto, todo eso afecta la experiencia y puede impactar negativamente en el producto (aunque el plato principal te haya parecido exquisito).

Piensa tu sitio como un restaurante. Si quieres retener y sumar cada vez más clientes, la estancia debe ser súper agradable.

¿Qué pasos hay que seguir? Analicemos estos 4 puntos.

1- Fijar objetivos
2- Crear perfil del usuario ideal o perfecto
3- Simplificar la interacción
4- Realizar testeos

 

 

1- Fijar objetivos

 

Una web orientada al usuario no puede existir sin metas.

¿Cuál es el tuyo?

– Conseguir nuevos clientes
– Promocionar un nuevo producto
– Relanzar un servicio existente
– Vender más a tus clientes actuales
– Fidelizar

Cada función, detalle y rincón del sitio debe estar al servicio del objetivo elegido.

Es decir, el diseño y la estructura estarán delimitados por la intención general.

El aspecto es sumamente importante, pero debe ser estratégico y nunca librado al azar.

 

 

2- Crear perfil del usuario ideal o perfecto

 

Si adoptas un estilo de trabajo planificado, entonces es decisivo tener en mente un usuario modelo.

¿Por qué? Te permitirá focalizarte y evitará que te alejes de las metas.

Primero, deberías escuchar a tus actuales clientes. ¿Cómo es su grado de satisfacción con tu producto o servicio? ¿Y con tu web? ¿Qué necesitan?

Dialogar con ellos es un buen método para recolectar información y características que te ayudarán a modelar el perfil ideal. Investigar en internet también es recomendable.

Luego, formula estas preguntas:

– ¿A quién apuntas?
– ¿Qué busca esa persona (tu cliente “perfecto”) en internet?
– ¿Cómo puedes ayudarlo?
– ¿Qué producto/servicio es adecuado para él?
– ¿Qué puedes hacer para mejorar su interacción con el sitio?

Leer más – Una persona que no existe puede ayudarte a ganar más dinero

 

 

3- Simplificar la interacción

 

No compliques la interacción, la web debe ser simple de recorrer. Es más, aprovecha recursos existentes que ya demostraron efectividad.

Si tu oferta no puede mostrarse de manera sencilla, usa cuadros de diálogos y videos cortos para explicar e indicar.

Volviendo al ejemplo del restaurante: acompáñalo a su mesa, explícale el menú, múestrale las instalaciones.

A tener en cuenta:

– Primero ingreso. ¿Con qué se encontrará la persona cuando ingrese a la web? No permitas que una web poca clara o nada amigable expulse a los nuevos visitantes.

– Feedback. Si tu página de contacto incluye un formulario, asegúrate de que todas las preguntas sean respondidas en tiempo razonable.

– Recorrido marcado. Motiva a tus usuarios a realizar una acción. Oriéntalos hacia la dirección más conveniente para cumplir los goles (clickear un botón, leer una nota, descargar un documento, etcétera).

 

 

4- Realizar testeos

 

Todo cobrará sentido con un monitoreo permanente.

– ¿Cuánto tiempo permanece en el sitio?
– ¿En qué áreas de la home centra su atención?
– ¿Qué páginas visita más?
– ¿Qué botones selecciona y cuáles son ignorados?

Medir el comportamiento te ayudará a revisar y corregir.

Y esto debe hacerse constantemente. Los sitios que prestan atención a la experiencia del usuario están “vivos”. Ojo, no modifican constantemente el andamiaje general o el diseño, pero sí la ubicación de ciertos elementos, algunas partes de la home, los colores de los botones, etcétera.

En esta disciplina, lo estático no es recomendable.

 

 

El usuario en el centro

 

¿Ya estás más interiorizado en experiencia del usuario? Ahora puedes reunirte con tu desarrollador web, hablar un poco al respecto e introducir las modificaciones necesarias.

No hace falta ser un experto en el tema, sino comprender de qué se trata para que el trabajo con tus colaboradores sea más dinámico y 100% efectivo.

La web puede funcionar como una herramienta de venta efectiva, pero debe crearse un entorno especial, alineado con tus metas y orientado al cliente.

Si quieres aumentar tus posibilidades de negocio, concentra todo el esfuerzo del sitio en esa dirección.

¡Buena suerte!

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